Pterigión (carnosidad en el ojo): qué es, causas y cuándo se opera
En breve: El pterigión, que mucha gente llama carnosidad, es un crecimiento de tejido en forma de ala que nace en la parte blanca del ojo y avanza sobre la córnea. La luz ultravioleta del sol es uno de sus principales causantes. Cuando estorba, el único tratamiento eficaz es la cirugía, pero puede volver a crecer después de operarse.[1][3]
Qué es el pterigión
El pterigión es un crecimiento carnoso, con forma de ala, que sale de la conjuntiva. La conjuntiva es la capa delgada y transparente que cubre la parte blanca del ojo. El pterigión cruza el borde de la córnea, que es la ventana transparente que está al frente del ojo, y se mete sobre ella.[1]
Es frecuente. Un metaanálisis con más de 415 000 personas de 24 países calculó que lo tiene alrededor de 12 de cada 100 personas. Es menos frecuente entre los 10 y los 20 años (3 %) y más frecuente después de los 80 (19.5 %).[2]
Los hombres lo tienen un poco más seguido que las mujeres: 13 de cada 100 contra 12 de cada 100.[2]
Por qué aparece: sol, aire libre y vida en el campo
Uno de los principales causantes es la luz ultravioleta (UV) del sol. Hay evidencia fuerte de que la exposición a la radiación UV se relaciona con el pterigión.[3][1]
En el metaanálisis mundial, el riesgo fue mayor en quienes pasan más de 5 horas al día bajo el sol, en quienes trabajan al aire libre y en quienes viven en zonas rurales.[2]
La exposición al sol fue el factor de riesgo del ambiente más común. La edad y ser hombre también son factores de riesgo.[2]
Síntomas
Puede causar irritación, sensación de basura o arena en el ojo y resequedad.[1]
También puede afectar la vista y limitar el movimiento del ojo.[1]
En algunas personas el pterigión puede crecer hasta cubrir toda la córnea y tapar el centro de la visión.[1]
Pterigión y pinguécula: no son lo mismo
La pinguécula es otra lesión de la conjuntiva. En un estudio que buscó las dos en adultos de 60 años o más de Teherán, la pinguécula fue mucho más común: apareció en 55.6 % de las personas, contra 3.6 % del pterigión.[4]
La relación con el sol es clara en el pterigión. En la pinguécula, la evidencia de que la cause la luz UV todavía es limitada.[3]
Lo que define al pterigión es que cruza el borde de la córnea y se mete sobre ella.[1]
Para saber cuál de las dos tienes, lo indicado es una revisión en consulta.
Cuándo se opera
La cirugía es el único tratamiento eficaz para quitar el pterigión. Aun así, puede volver a salir: a esto se le llama recurrencia.[1]
Como el pterigión puede afectar la vista, limitar el movimiento del ojo o causar molestias, si lo tienes conviene platicar en consulta si es momento de operarlo.[1]
Cómo es la cirugía
La cirugía consiste en quitar el tejido del pterigión. Lo que cambia entre técnicas es qué se hace después con la zona que queda descubierta.[1]
Dejar la esclera desnuda. La esclera es la capa blanca del ojo. Si solo se corta el pterigión y la zona se deja al descubierto, se ha reportado un riesgo de que vuelva a crecer de más de 80 %.[1]
Por eso, una revisión de ensayos clínicos recomienda dejar de usar la técnica de esclera desnuda sola, porque se asocia con muchas recurrencias.[5]
Autoinjerto conjuntival. Se toma un pedazo de conjuntiva sana de otra parte de tu mismo ojo, junto con tejido del borde de la córnea (el limbo), y con él se cubre la zona donde estaba el pterigión. Poner un injerto de tejido baja el riesgo de que vuelva a salir.[1]
Membrana amniótica. En lugar de tu propia conjuntiva, se usa un pedazo de membrana amniótica de un donador.[1]
En una revisión Cochrane de 20 ensayos con 1947 ojos, el autoinjerto conjuntival tuvo menos recurrencias a los 6 meses que la membrana amniótica. La diferencia fue más clara en pterigiones que ya habían sido operados antes y volvieron a salir.[1]
Mitomicina C. Es un medicamento que frena el crecimiento de las células y a veces se aplica durante la cirugía. En un análisis de 34 ensayos clínicos, la mitomicina C redujo las recurrencias comparada con placebo.[6][7]
Otro metaanálisis encontró que, después de quitar el pterigión, el autoinjerto conjuntival tuvo menos recurrencias y menos complicaciones que la mitomicina C.[8]
La técnica que conviene en tu caso se elige contigo en consulta.
Riesgos de la cirugía
Ninguna cirugía está libre de riesgos. Conocerlos te ayuda a decidir.
Que vuelva a crecer. Es el problema principal del pterigión: las recurrencias son comunes, incluso con cirugía.[1][5]
Con el injerto, ya sea de conjuntiva o de membrana amniótica, los ensayos reportaron granulomas (pequeños abultamientos de tejido inflamado) y aumento de la presión dentro del ojo.[1]
En un metaanálisis, fueron más comunes con mitomicina C que con autoinjerto conjuntival: daño de la superficie de la córnea, adelgazamiento de la esclera, irritación y heridas de la superficie que tardan en cerrar.[8]
El uso de mitomicina C en el ojo también puede tener complicaciones serias, como adelgazamiento o "derretimiento" de la esclera, perforación de la córnea, glaucoma secundario, inflamación dentro del ojo (iritis) e infección dentro del ojo (endoftalmitis).[7]
Prevención: protege tus ojos del sol
Medidas sencillas protegen tus ojos de la luz UV: usar sombrero o gorra, ropa adecuada y lentes, lentes de sol o lentes de contacto que bloqueen los rayos UV.[3]
En el metaanálisis mundial, quienes usaban lentes de sol tuvieron menos probabilidad de tener pterigión.[2]
Si trabajas al aire libre, ten en cuenta que en ese grupo el riesgo de pterigión fue mayor.[2]
Cuándo consultar sin esperar
- Si ves una carnosidad que crece desde la parte blanca del ojo hacia la parte de color.[1]
- Si tienes irritación, sensación de basura o resequedad en el ojo que no se quita.[1]
- Si notas que tu vista empeora o que la carnosidad se acerca al centro del ojo.[1]
- Si ya te operaron y la carnosidad vuelve a aparecer, porque las recurrencias son comunes.[1]
- Si te operaron con mitomicina C, no faltes a tus revisiones y consulta ante cualquier cambio en el ojo operado, porque este medicamento puede tener complicaciones serias, como el adelgazamiento de la esclera.[7][8]
Preguntas frecuentes
¿La carnosidad del ojo se quita con gotas?
No. La cirugía es el único tratamiento eficaz para quitar el pterigión.[1]
¿El pterigión puede volver a salir después de la cirugía?
Sí, las recurrencias son comunes. El riesgo es muy alto si solo se corta y se deja la esclera desnuda, y es menor cuando se cubre la zona con un injerto.[1][5]
¿Qué es mejor, el injerto de conjuntiva o la membrana amniótica?
En una revisión Cochrane, el autoinjerto conjuntival tuvo menos recurrencias a los 6 meses que la membrana amniótica, sobre todo en pterigiones que ya habían vuelto a salir. Ambas técnicas tienen riesgos.[1]
¿El pterigión afecta la vista?
Puede hacerlo. En algunas personas crece hasta cubrir la córnea y tapar el centro de la visión.[1]
Referencias
- Clearfield E, Muthappan V, Wang X, Kuo IC. Conjunctival autograft for pterygium. Cochrane Database Syst Rev. 2016;2(2):CD011349. PubMed 26867004 · DOI
- Rezvan F, Khabazkhoob M, Hooshmand E, Yekta A, Saatchi M, Hashemi H. Prevalence and risk factors of pterygium: a systematic review and meta-analysis. Surv Ophthalmol. 2018;63(5):719-735. PubMed 29551597 · DOI
- Yam JC, Kwok AK. Ultraviolet light and ocular diseases. Int Ophthalmol. 2014;34(2):383-400. PubMed 23722672 · DOI
- Hashemi A, Aghamirsalim M, Hashemi H, Malekifar P, Khabazkhoob M. Prevalence of pterygium and pinguecula and their risk factors: Tehran Geriatric Eye Study. Int J Ophthalmol. 2025;18(4):699-706. PubMed 40256028 · DOI
- Fonseca EC, Rocha EM, Arruda GV. Comparison among adjuvant treatments for primary pterygium: a network meta-analysis. Br J Ophthalmol. 2018;102(6):748-756. PubMed 29146761 · DOI
- Zeng W, Liu Z, Dai H, Yan M, Luo H, Ke M, Cai X. Anti-fibrotic, anti-VEGF or radiotherapy treatments as adjuvants for pterygium excision: a systematic review and network meta-analysis. BMC Ophthalmol. 2017;17(1):211. PubMed 29178848 · DOI
- Crespo MA, Rapuano CJ, Syed ZA. Applications of Mitomycin C in Cornea and External Disease. Turk J Ophthalmol. 2023;53(3):175-182. PubMed 37345314 · DOI
- Long T, Li Z. Bare sclera resection followed by mitomycin C and/or autograft limbus conjunctiva in the surgery for pterygium: a Meta-analysis. Int J Ophthalmol. 2015;8(5):1067-73. PubMed 26558227 · DOI