Retinopatía diabética: qué es, por qué no avisa y cómo se trata
En breve: La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes que daña la retina, y la pérdida de visión que causa se puede prevenir si se detecta y se trata a tiempo. En sus primeras etapas no da síntomas, por eso se recomienda revisar la retina de forma periódica toda la vida. En estudios clínicos, controlar la glucosa (en diabetes tipo 1) y la presión arterial (en diabetes tipo 2 con hipertensión) redujo el riesgo de que apareciera o avanzara.[5][6][1][7]
Qué es la retinopatía diabética
La retinopatía diabética es una complicación de largo plazo de la diabetes que afecta la retina, en el fondo del ojo. Se agrupa, junto con el daño al riñón (nefropatía) y a los nervios (neuropatía), entre las complicaciones microvasculares, es decir, de los vasos sanguíneos pequeños.[1]
Tiene etapas. En la forma más avanzada, llamada proliferativa, aparecen vasos nuevos en la retina, y sin tratamiento existe riesgo de pérdida grave de la vista. Además puede aparecer el edema macular: un engrosamiento de la retina que afecta o amenaza el centro de la mácula. Se ha visto tanto en retinopatía leve o moderada como en la proliferativa.[2][3][4]
Por qué no da síntomas al inicio
La retinopatía diabética suele ser silenciosa: al principio no duele ni se nota al ver. Por eso se recomienda revisar la retina de forma repetida durante toda la vida de una persona con diabetes.[5]
Incluso el edema macular puede estar presente cuando todavía ves bien. Un estudio clásico lo definió como un engrosamiento que afecta o amenaza el centro de la mácula aunque la agudeza visual aún no haya bajado.[4]
Qué tan frecuente es
Es muy común. En un análisis de 35 estudios (1980-2008) con casi 23,000 personas con diabetes, alrededor de 1 de cada 3 (34.6 %) tenía algún grado de retinopatía. Cerca del 7 % tenía la forma proliferativa y otro 7 % tenía edema macular.[6]
Factores de riesgo: años de diabetes, glucosa y presión
Tres factores pesan mucho. Entre más años tienes con diabetes, más alta tu hemoglobina glucosilada (HbA1c) y más alta tu presión arterial, más probable es tener retinopatía. También es más frecuente en la diabetes tipo 1 que en la tipo 2.[6]
La buena noticia es que dos de esos factores se pueden modificar. En el ensayo DCCT, con 1,441 personas con diabetes tipo 1, el tratamiento intensivo para mantener la glucosa cerca de lo normal redujo 76 % el riesgo de que apareciera la retinopatía. En quienes ya tenían retinopatía leve, frenó su avance en 54 %.[6][1]
Ese control estricto tiene un costo que hay que vigilar: el principal efecto adverso fue un aumento de dos a tres veces en las bajas graves de azúcar (hipoglucemias). Por eso las metas se ajustan con tu médico tratante.[1]
La presión arterial también cuenta. En el estudio UKPDS, en 1,148 personas con diabetes tipo 2 e hipertensión, un control más estricto de la presión redujo 34 % el riesgo de que la retinopatía empeorara y 47 % el riesgo de perder tres líneas de visión, después de nueve años.[7]
Por qué revisar el fondo de ojo aunque veas bien
La pérdida de la vista por retinopatía diabética se puede prevenir si las formas que amenazan la vista se detectan y se tratan a tiempo. La revisión del fondo de ojo por un oftalmólogo y la fotografía de la retina son las formas establecidas de buscarla.[5]
Como al inicio no da síntomas, no conviene esperar a ver mal: la revisión es periódica, aunque veas bien.[5][4]
Tratamientos: qué logran y qué riesgos tienen
Los estudios que se resumen abajo evaluaron tratamientos distintos para la forma proliferativa y para el edema macular, y en ellos se describieron también efectos indeseables.[2][4][3][8]
Inyecciones de antiangiogénicos (anti-VEGF). Son medicamentos que se aplican dentro del ojo. En el Protocolo T de la red DRCR, con 660 adultos con edema macular que afectaba el centro, los tres medicamentos estudiados (aflibercept, bevacizumab y ranibizumab) mejoraron la visión al año. Las inyecciones se aplicaron hasta cada 4 semanas, según un esquema definido. No hubo diferencias entre los medicamentos en efectos adversos graves, hospitalizaciones o problemas cardiovasculares mayores.[8]
Cuando la pérdida de visión inicial era leve, los tres funcionaron en promedio de forma parecida; cuando era peor, aflibercept logró más mejoría.[8]
Láser para la forma proliferativa (panfotocoagulación). El estudio DRS mostró que el láser reduce 50 % o más el riesgo de pérdida grave de la vista. También tiene efectos indeseables: en algunos ojos bajó la visión una o más líneas y se redujo el campo visual de los lados.[2]
En el Protocolo S, con 394 ojos con retinopatía proliferativa, las inyecciones de ranibizumab dieron a los 2 años una visión no inferior a la del láser. Con el láser hubo más pérdida del campo visual periférico, más necesidad de vitrectomía (15 % contra 4 %) y más edema macular (28 % contra 9 %). Un ojo del grupo de inyecciones tuvo endoftalmitis, una infección grave dentro del ojo. Los autores señalan que hace falta seguimiento a más largo plazo.[3]
Láser para el edema macular. En el estudio ETDRS, el láser focal en el edema macular clínicamente significativo redujo de forma importante el riesgo de perder visión, con solo pérdidas menores del campo visual.[4]
Vitrectomía. En el Protocolo S, en ojos con retinopatía proliferativa, esta cirugía fue necesaria con más frecuencia a los 2 años en los ojos tratados con láser que en los tratados con inyecciones (15 % contra 4 %).[3]
El control metabólico es la base
En personas con diabetes tipo 1, mantener la glucosa cerca de lo normal retrasó la aparición y frenó el avance de la retinopatía. En personas con diabetes tipo 2 e hipertensión, un control más estricto de la presión arterial redujo el riesgo de que empeorara.[1][7]
Cuándo consultar sin esperar
- Tienes diabetes y no te han revisado el fondo de ojo recientemente, aunque veas bien.[5]
- Llevas muchos años con diabetes, tu HbA1c sale alta o tu presión está descontrolada.[6]
- Notas que tu visión baja. En el edema macular puede disminuir la agudeza visual, aunque al inicio también puede existir sin que la notes.[4][8]
- Ya te diagnosticaron retinopatía y quieres conocer las opciones de tratamiento con sus beneficios y riesgos.[8][3][2]
Preguntas frecuentes
¿La retinopatía diabética da síntomas?
Al principio casi nunca: es una enfermedad silenciosa. El edema macular puede existir aunque todavía veas bien, por eso la revisión periódica es la forma de detectarla.[5][4]
¿Cada cuánto debo revisarme los ojos si tengo diabetes?
Se recomienda revisar la retina de forma repetida toda la vida, porque la enfermedad no avisa. El intervalo lo define tu oftalmólogo según lo que encuentre.[5]
¿Si controlo mi azúcar puedo evitar la retinopatía?
El control estricto de la glucosa redujo 76 % el riesgo de que apareciera en personas con diabetes tipo 1, y en personas con diabetes tipo 2 e hipertensión, controlar la presión redujo su avance. No elimina el riesgo por completo, así que la revisión sigue siendo necesaria.[1][7]
¿Las inyecciones en el ojo son peligrosas?
En estudios grandes, las inyecciones mejoraron la visión en el edema macular sin diferencias en efectos adversos graves entre los medicamentos. Aun así, existen riesgos poco frecuentes pero serios, como la infección dentro del ojo (endoftalmitis).[8][3]
¿El láser quita la retinopatía diabética?
En la forma proliferativa, el láser redujo 50 % o más el riesgo de pérdida grave de la vista. Puede reducir el campo visual de los lados y, en algunos ojos, bajar un poco la visión.[2]
¿Qué tan común es la retinopatía en personas con diabetes?
En un análisis de 35 estudios, alrededor de 1 de cada 3 personas con diabetes tenía algún grado de retinopatía. El riesgo sube con los años de diabetes y con la glucosa y la presión altas.[6]
Referencias
- Diabetes Control and Complications Trial Research Group; Nathan DM, Genuth S, Lachin J, Cleary P, Crofford O, Davis M, et al. The effect of intensive treatment of diabetes on the development and progression of long-term complications in insulin-dependent diabetes mellitus. N Engl J Med. 1993;329(14):977-86. PubMed 8366922 · DOI
- The Diabetic Retinopathy Study Research Group. Photocoagulation treatment of proliferative diabetic retinopathy. Clinical application of Diabetic Retinopathy Study (DRS) findings, DRS Report Number 8. Ophthalmology. 1981;88(7):583-600. PubMed 7196564
- Writing Committee for the Diabetic Retinopathy Clinical Research Network; Gross JG, Glassman AR, Jampol LM, Inusah S, Aiello LP, Antoszyk AN, et al. Panretinal photocoagulation vs intravitreous ranibizumab for proliferative diabetic retinopathy: a randomized clinical trial. JAMA. 2015;314(20):2137-46. PubMed 26565927 · DOI
- Early Treatment Diabetic Retinopathy Study Research Group. Photocoagulation for diabetic macular edema. Early Treatment Diabetic Retinopathy Study report number 1. Arch Ophthalmol. 1985;103(12):1796-806. PubMed 2866759
- Rajalakshmi R, Prathiba V, Rani PK, Mohan V. Various models for diabetic retinopathy screening that can be applied to India. Indian J Ophthalmol. 2021;69(11):2951-2958. PubMed 34708729 · DOI
- Yau JWY, Rogers SL, Kawasaki R, Lamoureux EL, Kowalski JW, Bek T, et al. Global prevalence and major risk factors of diabetic retinopathy. Diabetes Care. 2012;35(3):556-64. PubMed 22301125 · DOI
- UK Prospective Diabetes Study Group. Tight blood pressure control and risk of macrovascular and microvascular complications in type 2 diabetes: UKPDS 38. BMJ. 1998;317(7160):703-13. PubMed 9732337
- Diabetic Retinopathy Clinical Research Network; Wells JA, Glassman AR, Ayala AR, Jampol LM, Aiello LP, Antoszyk AN, et al. Aflibercept, bevacizumab, or ranibizumab for diabetic macular edema. N Engl J Med. 2015;372(13):1193-203. PubMed 25692915 · DOI